Tuesday, April 8, 2014

Down With Maduro

Down with Maduro!

Once again, international organizations like the Organization of American States (OAS) and the Union of South American Nations (USAN) have failed to mediate successfully in a grave crisis affecting the region.

The days of Mr. Maduro’s reign are clearly numbered. But in the meantime, the worsening social and economic instability in Venezuela threatens to destroy all chances of building a more united South America and a more cohesive Latin America. The OAS and USAN both lack the teeth either to enforce or even really to influence the chaotic situation in Venezuela. To make matters worse, oil has bought the silence of many Latin American nations—think, for example, of Colombia and Panama, neither of which would dare to call for a debate about the current situation in that oil-rich nation. Those who dare to speak out against Maduro are treated as enemies of Venezuela.

Venezuela continues to have all the necessary ingredients to become a powerful, well-educated, and peaceful nation. It can become the example and the darling of a new South America. But to achieve that, Maduro and his poor imitations of Chavista policies will have to go. 

Monday, March 18, 2013

Chavismo Is Over


Chavismo Is Over.

(Versión en español debajo/versão português em baixo)

It is highly unlikely that anyone will emerge in Venezuela who can continue the socialist revolution with the flair and bombast of Hugo Chavéz. His frequently abrasive, and occasionally farcical, performance as president won him a popular following that simply cannot be institutionalized or readily transferred—even to a handpicked successor. Largely through the force of his own personality, Chavéz managed to create and enact a policy agenda on behalf of Venezuela’s most vulnerable. But regardless of whether or not Nicolás Maduro wins the upcoming presidential election, Chavéz is gone, and with him goes Chavismo and the so-called “Bolivarian Revolution” he embodied.  

I can’t help wondering what could have been achieved if, instead of trying to buy friends far and abroad,
Chavéz had invested more of the country’s vast oil revenue within Venezuela itself—in social security and other social programs, and in infrastructure and economic development. Still, I confess that I am amazed by how much he achieved. Chavéz has passed into history as a hero, a champion of a “misunderstood” social revolution, just as Simón Bolivar did.

Like Bolivar himself, Chavéz was a divisive figure. Some considered him a dictator, and half of all Venezuelans hated him. Some may say that he was misunderstood, that it was his personality and the way he tried to achieve things that made him so polarizing. Even so, Chavéz leaves behind successful social programs that are worthy of imitation, and the substance of his complaints about the United States was reasonable; after all, the US has always treated Latin America as a parent treats a wayward child. The problem with Chavéz really did have more to do with style than substance.

When I was in Venezuela, I was told, “never, never put your feet on a bench or cross your legs while you are in a park where there is a statue of Simón Bolivar,” as doing so would be considered offensive to Bolivar's memory. I can only imagine the decorum that will be expected when in the presence of the statues of Chavéz that will inevitably be erected—to say nothing of his mummified body.



Se Terminó El Chavismo

Para continuar la revolución socialista, es altamente improbable que en Venezuela pueda emerger alguien con el mismo instinto rimbombante de Hugo Chavéz. Su frecuente estilo brusco y de vez en cuando bufón,  le otorgó como presidente una popularidad que simplemente no puede ser institucionalizada o fácilmente transferida; incluso a un sucesor elegido a dedo. En gran medida gracias a la fuerza de su propia personalidad, Chávez logró crear y poner en práctica una agenda de políticas en favor de los más vulnerables de Venezuela. Pero, independientemente de sí Nicolás Maduro gana las próximas elecciones presidenciales, Chávez se ha ido, y con él va el chavismo y la llamada "revolución bolivariana" que él encarnaba.

No puedo dejar de preguntarme qué se podía haber logrado,  sí en lugar de tratar de comprar amigos a lo largo y ancho en el extranjero, Chávez hubiera invertido más de los gigantescos ingresos petroleros del país dentro de la propia Venezuelaen materia de seguridad social y otros programas sociales, y en infraestructura y desarrollo económico. Sin embargo, confieso que me asombra lo mucho que él ha podido lograr. Al igual que Simón Bolívar, Chávez ha pasado a la historia como un héroe, un campeón de una revolución social “mal entendida”; Que irónico!

Chávez fue una figura divisiva, al igual que Bolívar, a quien algunos lo consideraban un dictador, y la mitad de todos los venezolanos lo odiaban. Algunos pueden decir que no fue comprendido, que era su personalidad y la forma en que trató de lograr las cosas que le hicieron tan polémico.  Aun así, Chávez deja con éxito algunos programas sociales que son dignos de imitación, y la sustancia de sus quejas acerca de los Estados Unidos eran razonables, después de todo, los EE.UU. siempre ha tratado a América Latina como un padre trata a un hijo descarriado. El problema con Chávez realmente tenía más que ver con el estilo que sustancia.

Cuando estuve en Venezuela, me dijeron, "nunca, nunca poner los pies en un banco o cruzar las piernas mientras estés en un parque donde hay una estatua de Simón Bolívar", ya que al hacerlo se consideraría ofensivo para la memoria de Bolívar . Sólo puedo imaginar el decoro que se espera cuando se esté en presencia de la estatua de Chávez, que inevitablemente habrá de erigirse, por no hablar de su cuerpo momificado.


O Chavismo Acabou


É altamente improvável que alguém vai surgir na Venezuela, que pode continuar a revolução socialista com o estilo bombástico de Hugo Chávez. Seu estilo frequentemente rústico e ocasionalmente bobo, como presidente ganhou um apoio popular que simplesmente não podem ser institucionalizada ou facilmente transferido, mesmo a um sucessor escolhido a dedo. Em grande parte, através da força de sua própria personalidade, Chávez conseguiu criar e aprovar uma agenda política em nome dos mais vulneráveis da Venezuela. Mas, independentemente se Nicolas Maduro ganhe ou não a próxima eleição presidencial, Chávez se foi, e com ele vai o chavismo e a chamada "Revolução Bolivariana", que ele encarnava.

Eu não posso deixar de imaginar que poderia ter sido alcançado se em vez de tentar comprar amigos longe e no exterior, Chávez investiu enormes receitas do petróleo do país em na própria Venezuela—na segurança social e outros programas sociais e em infra-estrutura e desenvolvimento econômico. Ainda assim, confesso que estou surpreso com o quanto ele alcançou. Como Simón Bolívar, Chávez passou para a história como um herói, um campeão de uma revolução social "incompreendida". Que ironia!

Como o próprio Bolívar, Chávez era uma figura divisiva. Alguns o consideram um ditador, e metade de todos os venezuelanos odiava. Alguns podem dizer que ele foi mal interpretado, que era a sua personalidade e a maneira como ele tentou conseguir as coisas que o fizeram tão divisível. Mesmo assim, Chávez deixa bem sucedidos programas sociais que são dignos de imitação, e a substância de suas reclamações sobre os Estados Unidos era razoável, afinal, os EUA sempre tratou a América Latina como um pai trata um filho rebelde. O problema com Chávez realmente tinha mais a ver com estilo do que substância.

Quando eu estava na Venezuela, foi-me dito, "nunca, nunca, colocar os pés em um banco ou cruzar as pernas enquanto você está em um parque onde há uma estátua de Simón Bolívar", pois isso seria considerado ofensivo à memória de Bolívar . Eu só posso imaginar o decoro que se espera quando na presença das estátuas de Chávez que, inevitavelmente será erguido, por não dizer nada de seu corpo mumificado.








Tuesday, June 26, 2012

Golpe de Estado Congressista.

(English version below/versão português em baixo)

Los eventos actuales ocurridos en el Paraguay nos deja, una vez más, con la gran incertidumbre de cuán frágil es la democracia en Sur América—y en toda América Latina; una región que recientemente acaba de emerger de las sombras oscuras de dictadores militares, de presidentes implacables y autocráticos, y de pseudo-libertadores de la clase pobre y oprimida.

La semana pasada se vio en Paraguay una impugnación parlamentaria fugaz en contra del presidente paraguayo. Tal hecho pareciera como si el congreso estaba intentando entrar en el libro de Récord Guinnes, por la expulsión “legal” más rápida de un presidente electo. La solidificación de los valores democráticos y el respeto al derecho de ley han sido empañados por un proceso legal dudoso, por una “nueva forma de golpe de estado”.

Este evento tiene ciertas similitudes con la crisis constitucional ocurrida en Honduras en el 2009. En ambos casos, la justificación de ello es esencialmente que, el fin justifica los medios. Lo que me pregunto es: ¿Cuál es el propósito de la Carta Democrática Interamericana? ¿Y sí la organización de Estados Américanos sigue siendo pertinente o creíble si no puede hacer valer los estatutos de la Carta-- primero, en Honduras y ahora en Paraguay?

No es suficiente que Unasur, Mercosur, y algunos países del hemisferio occidental hayan condenado la expulsión del presidente Paraguayo. Este suceso trascendental se está desarrollando con la típica timidez: declaraciones solapadas en cuanto a no querer "interferir en los asuntos internos de otro país"; retirar embajadores de Paraguay, o llamar a sus embajadores para “consultas”. Sea que usted llame este acto como un golpe de estado, un nouveau coup a la Amérique latine, o simplemente “evolución dictatorial”, la expulsión de un líder electo democráticamente no debe ser tolerado, y la comunidad internacional debería tener cero tolerancia por ello.

Tal vez, el pueblo Paraguayo ya estaba cansado del presidente Lugo; tal vez Lugo no ha tenido una mayoría política en el congreso; tal vez Lugo se estaba sintiendo demasiado cómodo en el Palacio Presidencial—después de todo, el poder tiende a corromper. Pero independientemente de ello, él se merecía tener más de dos horas para poderse defender de una impugna dudosa. Y además, ¿no podía el Congreso o el pueblo paraguayo esperar ocho meses más, hasta que concluyera su mandato? ¿No es así como se supone que funciona un sistema democrático?

Esta acción irreflexiva parece un ejemplo de un temperamento latino, aquel que nos da una mala reputación en todo el mundo. Aún sigo preguntándome, sí los valores democráticos están sólidamente cementados en América Latina, como a menudo se afirma. No puedo dejar de pensar en esa vieja canción, que dice: “tal vez, tal vez, tal vez…”


Parliamentary Coup d’état

Current events in Paraguay leave us, once again, with the question of how fragile democracy really is in South America—and in Latin America as a whole, a region that has only just emerged from the dark shadows of military dictators, ruthless and autocratic presidents, and pseudo-liberators of the poor and oppressed.

Last week in Paraguay we saw the flash parliamentary impeachment of the president. It almost seemed as though the congress were attempting to win the country an entry in the Guinness Book of World Records for the fastest “legal” ouster of an elected president. The solidification of democratic values and the respect for the rule of law have been tarnished by this legally dubious process, this “new form of coup.”

This event bears certain similarities with the constitutional crisis Honduras underwent in 2009. The justification in both cases was, essentially, that the ends justify the means. What, I wonder, is the purpose of the Inter-American Democratic Charter? Is the Organization of American States still relevant or credible if it cannot enforce the charter—first in Honduras and now in Paraguay?

It simply is not enough for Unasur, Mercosur, and a few additional countries in the Western hemisphere to condemn the removal of the Paraguayan president. This momentous development is being met with typical timidity: disingenuous statements about not wanting to “interfere in the internal affairs of another country”; withdrawing ambassadors to Paraguay, or calling ambassadors in for “consultations.” Whether you call it a coup, a nouveau coup a la Amérique latine, or simple “dictatorial evolution,” the removal of an elected leader ought to be intolerable, and the international community should have zero tolerance for it.

The Paraguayan people were, perhaps, tired of President Lugo; perhaps Lugo did not have a congressional majority; perhaps Lugo was getting too comfortable in the presidential palace—after all, power does tend to corrupt. But regardless, he deserved to have more than just two hours to defend himself from (a bogus) impeachment. And besides, couldn’t congress or the Paraguayan people wait eight more months until his term ended? Isn’t that how democracy is supposed to work?

This ill-considered action looks like an example of that fiery Latin temper that gives us a bad reputation around the world. I am still wondering whether democratic values have yet been cemented within Latin America, as is often claimed. I can’t help thinking of that old song; “Perhaps, perhaps, perhaps….”


Golpe Parlamentar!


Eventos atuais no Paraguai nos deixa, uma vez mais, com a questão de como a democracia é realmente frágil na América do Sul e na América Latina, em geral. Esta é região que só agora surgiu das sombras escuras dos ditadores militares, dos presidentes cruéis e autocráticos e, dos pseudo-libertadores dos pobres e oprimidos.

Na semana passada, no Paraguai, vimos o fugaz impeachment parlamentar do presidente. Era quase como se o congresso estivesse tentando ganhar uma entrada no Livro Guinness por a expulsão “legal” mais rápida de um presidente eleito. A solidificação dos valores democráticos e o respeito pelo Estado de direito têm sido manchada por este processo legalmente duvidoso; pelo "nova forma de golpe".

Este evento tem alguns semelhanças com a crises constitucionais na qual Honduras passou em 2009. A justificativa em ambos casos foi essencialmente, o fim justifica os meios. O que imagino é, qual é o propósito da Carta Democrática Interamericana? É a Organização dos Estados Americanos ainda é relevante e tem crédito para fazer cumprir a Carta--primeiro em Honduras e agora no Paraguai?

Simplesmente não é suficiente que a Unasul, Mercosul e, alguns países no hemisfério ocidental condenaram  a remoção do presidente paraguaio. Este sucesso importante está sendo atendida com a timidez típica: Com declarações cautelosas querendo não "interferir nos assuntos internos de outro país"; retirar embaixadores para o Paraguai, ou chama de embaixadores para “consultas”. Se você chamá-lo de um golpe, ou um nouveau coup a la Amérique Latine, ou simples "evolução ditatorial"; a remoção de um líder eleito deveria ser intolerável e, a comunidade internacional deveria ter tolerância zero para isso.

Talvez, o povo paraguaio foram cansado do presidente Lugo, talvez Lugo não tivesse uma maioria politica no Congresso; Talvez Lugo estava ficando muito confortável no palácio presidencial, afinal de contas, o poder tende a corromper.  Mas independentemente disso, ele merecia mais do que apenas duas horas para se defender de (um falso) impeachment. E, além disso, não poderia o Congresso ou o povo paraguaio esperar mais oito meses até o termo de governo termine? Não é assim que a democracia supostamente funciona? Não é? Esta ação irrefletida parece um exemplo de temperamento latino que só nos dá uma má reputação ao redor do mundo.

Ainda estou querendo saber se os valores democráticos ainda não ter sido cimentada em América Latina, como se costuma afirmar. Eu não posso deixar de pensar aquela velha canção: "Talvez, Talvez, Talvez ...."

Wednesday, April 11, 2012

O Brasil é uma Potência Econômica


Certo é que nos Estados Unidos vê o Brasil como país em ascensão, mas não como uma potência econômica consolidada, porque o Brasil primeiro tem que consolidar sua hegemonia política e econômica em América Latina e, em América do Sul, principalmente.

Friday, March 16, 2012

"Las Malvinas"

(English Version Below)

la oposición Argentina, cada vez más beligerante al control británico de las Islas Malvinas, está tomando un matiz de agitación nacionalista, según lo observa The Economist. Hay un riesgo creciente de que el tema podría crear graves tensiones en la región. Esto podría ser sólo el comienzo de un drama argentino más generalizado.

Hay por lo menos, tres muy buenas razones para que la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) no deba tomar partido en el asunto de las Islas Malvinas. En primer lugar, la Argentina no ha explicado en que se basa fundamentalmente para afirmar que "Las Malvinas" le pertenece. En segundo lugar, la Argentina está utilizando el nacionalismo barato y exagerado para instigar sentimientos desagradables en contra de Gran Bretaña y las Islas Malvinas, que son importantes para el comercio y el turismo. Argentina en tercer lugar, no parece reconocer el principio de la libre determinación; la población de las Malvinas ha optado por seguir siendo parte de Gran Bretaña. Para la Argentina, obligar a esa población a someterlos a su administración, equivaldría a la tiranía, la colonización y la opresión de las Islas Falklands.

Lo interesante aquí es que los argentinos afirman siempre con mucho orgullo que en realidad ellos no son exactamente América Latina. Afirman de ser más europeos, descendientes de italianos. Dicen que no tienen nada que ver con las poblaciones indígenas de las Américas. Chauvinismo cultural argentino es bastante extremo, y vis-à-vis en el resto de las Américas. Y, sin embargo, irónicamente, en la disputa territorial sobre las Islas Falklands, el comportamiento de la Argentina no es tan diferente de la de cualquier otro país latinoamericano. Argentina está tratando de resucitar un diferendo territorial-que fue saldado hace años-sin considerar la población que habita las islas, el comercio, la ventaja competitiva, o las relaciones internacionales. Argentina, al igual que muchas otras naciones de América Latina, tiene que aprender que el Estado-nación no necesita aplicar el nacionalismo barato para poder prosperar.


“Las Malvinas”

Argentina’s increasingly belligerent opposition to British control of the Falkland Islands is taking on an overtone of nationalist agitation, as the Economist has observed. There is a growing risk that the issue could create serious tensions in the region. This could be just the beginning of a more widespread Argentinian drama.

There are at least three very good reasons why the Union of South America Nations (UNASUR) should not side with Argentina on the Faulklands issue. First, Argentina has not explained the basis for its claim that “Las Malvinas” belong to them. Second, Argentina is using cheap and overblown nationalism to instigate unpleasant feelings against Britain and the Falkland Islands themselves, which are important to both commerce and tourism. Third, Argentina does not seem to recognize the principle of self-determination; the population of the Falklands has chosen to remain part of Britain. For Argentina to force the population to be subject instead to its own unwelcome administration would amount to tyranny, colonization, and oppression.

The interesting thing here is that Argentinians have always proudly asserted that they are not really Latin American. They claim instead to be more European, to be descendants of Italians. They say that they have nothing to do with the indigenous populations of the Americas. Argentinian cultural chauvinism is really quite extreme vis-à-vis the rest of the Americas. And yet, ironically, in the territorial dispute over the Faulkland Islands, Argentina’s behavior is not so different from that of any other Latin American country. Argentina is attempting to resurrect a territorial dispute—one that was settled many years ago—without giving any consideration to people, commerce, competitive advantage, or international relations. Argentina, like many other Latin American nations, needs to learn that nation-states don’t need to apply nacionalismo barato in order to prosper.

Wednesday, December 28, 2011

Coca


(Spanish version Below)

In an article published by the BBC, Bolivian President Evo Morales expressed his confidence that the United Nations ban on chewing coca leaves will soon be lifted. The coca leaf has historically been used in Bolivia, as in many other Andean countries, not only in natural medicine, but also in everyday products such as flour, toothpaste, soap, skin cream, energy bars, tea, energy pills, etc.

Several studies conducted by researchers at Harvard University have verified the health benefits of coca, and many other reputable organizations—from the World Health Organization to the National Geographic Society—have also highlighted the medicinal properties of the coca leaf. Regrettably, none of this has so far been sufficient to overcome the widespread vilification of the coca leaf because of its most notorious derivative: cocaine.

President Morales’s campaign to end the international ban on coca is clearly justified. It is bad policy to attempt to combat the illegal consumption of cocaine by eradicating coca leaf production in Latin America. Rather than scolding Latin American coca producers and meddling in the internal affairs of Latin American countries, the international community—and especially the United States—should focus the so-called “drug war” on more practical solutions aimed at minimizing demand for cocaine. Without the large demand, there would be no supply problem.

Bolivia (as well as Peru, Colombia, and Ecuador) has the sovereign right to cultivate, produce, and consume the coca leaf and to continue to benefit from its holistic derivatives. It is time to end the ban.


En un artículo publicado por la BBC, el presidente de Bolivia, Evo Morales, expresa su confianza que la penalización de masticar hoja de Coca, prohibida por las Naciones Unidas, pronto será despenalizada. Históricamente, la hoja de coca se ha venido usando en Bolivia, como en muchos países Andinos, no sólo como medicina natural, pero también en productos de consumo diario como harina, pasta de dientes, jabón, cremas de piel, energéticos, té, pastillas energéticas, etc.

Mucho estudios hechos por investigadores de la universidad Harvard han podido verificar los beneficios saludables de la hoja de coca; Y también, muchas otras organizaciones de renombre—Como la Organización Mundial de la Salud y la National Geographic Society— han destacado las propiedades medicinales de la hoja de coca. Lamentablemente, ninguno de estos estudios tuvieron suficiente peso para superar el repudio impuesto a la hoja de coca, debido a su más notorio derivativo: La Cocaína.

La campaña del presidente Morales para terminar con la penalización de la hoja de coca es justificada. Es una mala política que atenta combatir el consumo ilegal de la cocaína erradicando la producción de la hoja de coca en toda América Latina. En ves de reprimir a los productores latinoamericanos de hoja de coca, y entrometerse en los asuntos internos de los países de América Latina, la comunidad internacional—y especialmente los Estados Unidos—deberían enfocar la llamada “Guerra a las drogas” en fomentar soluciones más prácticas enfocadas a minimizar la demanda del consumo de la cocaína. Sin mayor demanda, no existiría el problema de mayor producción.

Bolivia (tanto como Perú, Colombia, y Ecuador) tienen el derecho soberano de cultivar, producir, y consumir la hoja de coca; y continuar usando los beneficios de sus derivativos holísticos. Ya es tiempo de terminar con esa absurda penalización.

Friday, July 29, 2011

Susana Baca to the Ministry


(Versión Español debajo)


I don't know whether I should be surprised that two of the leading Spanish-language newspapers, El Comercio (Peru) and El Pais (Spain), have so far failed to note the importance of Susana Baca’s appointment as minister of culture by Peru’s president-elect, Ollanta Humala. By contrast, however, the Guardian (UK) has recognized the historic nature of the appointment: Baca will become the first government minister of Afro-descent to hold a ministerial post since Peru won its independence from Spain.

In Henry Louis Gates Jr’s documentary series Black in Latin America, Baca discusses the negative depiction of Afro-descendents in Peruvian popular culture—including, for example, a shockingly racist television show that ridicules Afro-descendents. Although it is not yet clear what role the minister of culture will play in Peru (the position was created only recently), within this context, the symbolic importance of Baca’s appointment cannot be overstated.

I have some reservations about Ollanta Humala, but I have to applaud him for appointing an Afro-descendent to serve in his cabinet. It is a very good start! And I wish Susana Baca every success as minister of culture.

Susana Baca al Ministerio

No se si debería estar sorprendido que dos de los más importantes periódicos en habla hispana, El Comercio (Peru) y El País (España), ignoran comentar la importancia que representa Susana Baca como Ministra de Cultura, nombramiento hecho por el reciente presidente-electo de Perú, Ollanta Humala. Sin embargo, en contraste a los periódicos mencionados arriba, the Guardian (Reino Unido) ha reconocido la importancia de un hecho histórica por tal nombramiento: Baca será la primera ministra afro descendiente que mantendrá un puesto ministerial desde que Perú proclamó su independencia de España.

En la serie documental de Henry Louis Gates Jr, Black in Latin America (Negros en Latino-América), Baca habla sobre la descripción negativa de los afro-descendientes en la cultura popular peruana—incluyendo por ejemplo, un chocante programa de televisión que ridiculiza a los afro-descendientes. Aunque todavía no esta muy claro cuál será el rol que jugará en el Perú un ministro de cultura (Tal ministerio fue recientemente creado), dentro de este contexto, la importancia simbólica al nombramiento de Baca no es una exageración.

Tengo algunas reservas con respecto a Ollanta Humala, pero, por ahora, tengo que aplaudir le por nombrar a una afro-descendiente para servir como miembro de su gabinete ministerial. Un muy buen comienzo! Y deseo a Susana Baca todos los éxitos como ministra de cultura.